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Revisiones
Efecto sinérgico de la infección persistente por Chlamydia Pneumoniae, autoinmunidad e inflamación en el riesgo coronario
Tiina Huittinen MSc, et al. Synergistic effect of persistent chlamydia pneumoniae infection, autoinmunity, and inflammation on coronary risk. Circulation; May 2003;10.1161/01.
Fundamento: Dada la importancia de las infecciones crónicas, autoinmunidad e inflamación en la arteriosclerosis, se estudia la unión del efecto de la infección crónica por Chlamydia pneumoniae, la elevación mantenida de anticuerpos para la proteína de choque térmico 60 humana (hHsp60) y la proteína C reactiva (PCR) en el riesgo coronario.
Métodos y resultados: Los participantes de este estudio de casos controles fueron obtenidos del Helsinki Hert Study, durante el cual se recogieron 241 infartos de miocardio no fatales o muertes de origen coronario sobre los 4081 hombres de mediana edad con dislipemias estudiados. Se recogieron muestras de suero como línea de base para el estudio entre tres y seis meses previos al accidente coronario que ocurrió durante un periodo de 8.5 años. Se analizaron anticuerpos para C pneumoniae, hHsp60 y la concentración de PCR. Comparando con persistencia de niveles bajos, el riesgo de accidente coronario fue el doble cuando se elevaban persistentemente las bandas de inmunocomplejos (IC) y/o anticuerpos séricos IgA para C pneumoniae (OR, 1.96; 95% CI, 1.08 a 4.13). El riesgo asociado con la elevación de anticuerpos fue mucho mayor cuando PCR también estaba elevada. Comparando con niveles bajos o elevaciones transitorias de los niveles, el riesgo de accidentes coronarios, ajustando por edad y fumadores, fue de 4.5 el riesgo cuando se elevaban juntos PCR y anticuerpos para C pneumoniae IC/IgA (OR, 4.47; 95% CI, 1.84 a 10.83) y fue similar con PCR y anticuerpos IgA para hHsp60 (OR, 4.36; 95% CI, 1.53 a 12.39).
Conclusión: La elevación persistente pero no transitoria de anticuerpos IC/IgA para C pneumoniae y anticuerpos IgA para hHsp60, especialmente cuando se presentan ambos con niveles de PCR elevados, predice accidentes coronarios.
Comentario
El papel que desempeñan los fenómenos de autoinmunidad en las infecciones bacterianas crónicas es un tema de extrema actualidad. La respuesta autoinmune con la formación de anticuerpos frente a proteínas del propio cuerpo humano tras una agresión como es la infección bacteriana es una de las tesis más recientes formuladas para la comprensión de la enfermedad arteriosclerótica. Se venía postulando la relación que tenía la infección por chlamydia pneumonae y la formación de la placa arteriosclerótica, también se ha relacionado el aumento de la PCR como un factor de riesgo cardiovascular independiente, pero faltaba quizás un nexo de unión entre estos fenómenos. En el articulo citado habla de las proteínas de choque térmico, en concreto la Hsp60. Estas proteínas están presentes en todos los organismos cualquiera que sea su escala evolutiva, se ha demostrado que son unas proteinas filogenéticamente extraordinariamente conservadas y que desempeñan una función de respuesta a la agresión celular, regulando los mecanismos de restauración de la propia célula o en caso contrario de apoptosis.
La presencia mantenida de organismos como ocurre en las enfermedades crónicas desencadenaría respuestas inmunes ante estas proteínas del organismo infeccioso que a su vez se convertirían en autoanticuerpos para las propias Hsp60 del individuo infectado, de esta forma impulsarían el proceso inflamatorio crónico, bases de la teoría de la formación de la placa ateroesclerótica.
Estos hallazgos plantean no solo una explicación etiológica de la enfermedad, si no que se plantean la erradicación de la enfermedad crónica infecciosa, como es el caso de la infección por C. Pneumoniae, cuando encontrásemos anticuerpos a títulos significativos. Se plantea la terapia con antibióticos en la prevención del riesgo cardiovascular.
Otro análisis que realizan los autores del articulo expuesto es que cuando se compara con casos controles, la presencia de anticuerpos antiHsp60, PCR y anticuerpos frente a C.pneumoniae de forma individualizada doblan el riesgo cardiovascular, pero cuando se toman en cuenta los tres valores conjuntamente el riesgo de sufrir accident4s coronarios es 17 veces mayor. Por otra parte los autores indican que cuando estas elevaciones son transitorias el riesgo coronario no se eleva.
La relación encontrada entre la presencia de anticuerpos para C. pneumoniae persistentes y la aparición de enfermedad coronaria ha abierto un debate acerco del modo de tratar esta infección crónica. Los propios autores y en otros artículos relacionados proponen que como en otras enfermedades infecciosas crónicas como la tuberculosis quizá sea necesaria la utilización de varios antibióticos de forma combinada. Para esto sin duda son necesario nuevos trabajos de investigación, ya que tras demostrar que la infección crónica por C. pneumuniae se comporta como un factor de riesgo cardiovascular independiente, sin duda el siguiente paso deber ser aplicar el tratamiento correspondiente.
La respuesta autoinmune generada, con la aparición de anticuerpos que median una respuesta autoinmune no ha pasado hasta el momento de ser una teoría que explica los múltiples fenómenos de inflamación que causan gran parte de la patología vascular. No solo en la formación de la placa arteriosclerótica, sino probablemente estén también relacionados con los cambios producidos a nivel de resistencias periféricas, en la aparición de la enfermedad hipertensiva y además en los fenómenos que generan la remodelación del corazón y del resto del aparato vascular. De hecho ya se ha relacionado a algunos fármacos como los betabloqueantes con la regulación de estos mecanismos de compensación derivados de procesos inflamatorios crónicos.
Sin duda la aparición de estos nuevos conocimientos puede enlazarse con nuevas terapias ya utilizadas en enfermedades reumatológicas o incluso probadas en los procesos sépticos graves, para la regulación de los mecanismos inflamatorios mediados por la respuesta inmune no controlada.


