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Revisiones
Seguimiento de la dieta mediterránea y supervivencia en una población griega
A Trichopoulou et al New England Journal of Medicine 26 Junio 2003 348: 2599-608
El seguimiento de forma continuada de una dieta mediterránea parece asociarse con mayor longevidad, aunque existen escasos datos que demuestren esta impresión.
En el estudio analizado, se seleccionó una población basal, realizándose una investigación prospectiva, que englobó a 22.043 adultos griegos que completaron un extenso y validado cuestionario sobre sus hábitos alimenticios. La adherencia a una dieta mediterránea fue evaluada mediante una escala de 10 puntos, con lo que se valoraban las características de este tipo de régimen alimenticio ( se asignaba un store de 0 a 9, de modo que aquellos escores mas altos se asociaban con mayor adherencia). Se utilizaron regresiones proporcionales hazards para establecer la relación entre la adherencia a la dieta mediterránea y la mortalidad total, se consignó si la muerte era de enfermedad coronaria cardiaca o por cáncer, ajustando los parámetros en función de la edad, el sexo, el índice de masa corporal, el nivel de actividad física y otros factores que podrían actuar como de confusión.
Durante una media de 44 meses de seguimiento, hubo 275 muertes. Se objetivó que un alto grado de adherencia a la dieta mediterránea se asociaba con una reducción de la mortalidad total (hazard ratio ajustada para muerte con 2 puntos de aumento en el store de la dieta mediterránea, 0.75 (95% de intervalo de confianza, 0.64 a 0.87)): Se observó una asociación inversa entre los mayores grados de seguimiento de la dieta y las muertes tanto de causa coronaria ( hazard ratio ajustada 0.67 (95% de intervalo de confianza, 0,47 a 0.94)) y la muerte por cáncer ( hazard ratio ajustada, 0.76 ( 95% de intervalo de confianza, 0.59 a 0.98)). Los diferentes grupos de alimentos, contribuyeron al escore de la dieta mediterránea, pero no se mostraron significativos sobre la mortalidad en general.
Así los autores concluyen que el seguimiento de la dieta mediterránea tradicional parece asociarse con una reducción de la mortalidad total.
Comentario
Desde mediados de siglo se maneja ya el concepto de dieta mediterránea, así autores como Ancel y Keys ya hacen referencia al mismo en 1950. Estos autores observaron como la población de la isla de Creta, en Grecia, a pesar de consumir grasas de forma moderada, presentaba un índice muy bajo de incidencia de enfermedad coronaria, asi como de determinados tipos de cáncer, de este modo encotraron que los individuos de estas regiones presentaban una esperanza de vida mayor que en otros lugares, atribuyendo esta diferencia a sus hábitos higiénico-dietéticos.
La dieta tradicional de Creta, al igual que la de muchos países mediterráneos en los años sesenta, se consideró como la principal responsable de la buena salud que se observaba en esas regiones. Las principales características de la dieta mediterránea incluye el consumo de cantidad abundante de vegetales, fruta, cereales, frutos secos y legumbres, aceite de oliva como principal fuente de grasas, pescado y pollo consumido en cantidades moderadas. Así como consumo muy bajo de carne y consumo moderado pero habitual de vino, normalmente en las comidas.
Durante años, la dieta mediterránea ha sido considerada como el modelo a seguir para realizar una alimentación saludable. La dieta, sin embargo, no había demostrado sus beneficios de forma científica. No se puede establecer una única dieta mediterránea. Mas de 15 países son ribereños del mediterráneo y cuentan con grandes variedades regionales en cuanto a hábitos alimenticios, a los tipos de productos consumidos y culturales. Sin embargo, las diferencias que Keys observó en cuanto a mortalidad por enfermedad coronaria se mantienen en el análisis de otras poblaciones, probablemente poptenciadas por otros factores asociados a la dieta como el nivel de actividad física.
Los primeras evidencias clínicas en el beneficio de la dieta mediterránea, se establecieron en un estudio realizado por Lyon con 605 pacientes que habían presentado un infarto de miocardio, se les randomizó, asignándoles una dieta de estilo mediterráneo a un grupo y a otros una dieta control de la sociedad americana del corazón. Los pacientes con la dieta de estilo mediterráneo consumieron mas fruta, pescado y verduras, y menos carne roja, reemplazaron la mantequilla por aceite de oliva o margarina rica en ácido alfa-linoleico . Después de un seguimiento de 27 meses, los eventos coronarios se habían reducido en un 73% y la mortalidad total fue un 70% menor en el grupo que seguía la dieta mediterránea.
Mas recientemente, Singh estudió la dieta indi-mediterránea en 1000 pacientes en la India con enfermedad coronaria y alto riesgo de enfermedad coronaria. Comparando con el grupo de control de dieta, en el grupo de intervención, donde se elaboró una dieta con frutos secos, vegetales, frutas y cereales, se redujo la incidencia de infartos de miocardio mortales un tercio respectos a los otros pacientes.
En este artículo que analizamos Trichopoulou, recoge los resultados de un estudio de población en el que se analizan 22.043 pacientes, aparentemente adultos sanos y griegos, en los cuales la adherencia a una dieta mediterránea tradicional se asocia con una menor mortalidad total y mortalidad de causa coronaria y por cáncer.
Para medir la adherencia a esta dieta ,se elaboró un score en el que se incorporaba el consumo de vegetales, frutas, frutos secos, legumbres, cereales, pescado y grasas monosaturdes y una cantidad relativamente baja de carne, incluyendo lácteos diariamente y un consumo moderado de alcohol. Este estudio, asocia una relación inversa entre el seguimiento de una dieta mediterránea y la mortalidad, sin que se encuentren asociaciones entre los tipos de alimentos por separado y la mortalidad. . Probablemente, esto se deba al bajo efecto de los tipos de alimentos por separado, de modo, que es la conjunción de todos ellos los que de forma aditiva permiten obtener el resultado final beneficioso de la dieta mediteránea.
Aunque el escore de dieta mediterránea predice el riesgo de muerte, los componentes de la dieta, también parecen tener un efecto beneficioso. Por ejemplo el consumo de ácidos grasos parecen ser importantes para disminuir el riesgo de enfermedad coronaria, colaborando al mantenimiento de niveles bajos de colesterol en esta población. También recientes evidencias, sugieren que una dieta rieca en glúcidos tiene un efecto adverso sobre el perfil lipídico y se asocia con un aumento del riesgo de enfermedad coronaria, mientras que los cereales no refinados, parecen ser beneficiosos. así ,este efecto aparentemente contradictorio se relaciona con el proceso de elaboración. El efecto del consumo de alcohol va a depender de la cantidad, se considera que cantidades moderadas, son protectoras de enfermedad coronaria, pero su consumo abusivo puede precipitar el riesgo de aparición de determinados tipos de cáncer.
Los niveles elevados de consumo de aceite de oliva se consideran fundamentales en la dieta mediterránea tradicional. Durante siglos el aceite de oliva se ha utilizado en Grecia y en otros países mediterráneos por sus cualidades nutricionales. El uso de aceite de oliva está extendido por todas las regiones mediterráneas. Así las evidencias parecen demostrar que el aceite de oliva juega un papel importante en la prevención de la enfermedad coronaria y en la prevención de determinados tipos de cáncer debido a su alta proporción en ácidos grasos monosaturados. Interesantemente, en este estudio, el aceite de oliva se asoció con un pequeño y no significativa reducción de la mortalidad, aunque si que se consiguó establecer una relación inversa entre el consumo de ácidos grasos monosaturados y la mortalidad total.
Otro importante fuente de ácidos grasos monosaturado incluye los frutos secos . Las grasas monosaturadas, se han demostrada beneficiosas sobre los lípidos de la sangre y sobre el estrés oxidativo.
Por todo los analizado, se debería intentar que la dieta mediterránea fuera adoptada por otras culturas, de modo que aumentara el consumo de aceite de oliva con intención de sustituir el consumo de grasas polinsaturadas por grasas monosaturadas . Especialmente en aquellos pacientes afectos de problemas ateroescleróticos o con alteraciones en el perfil lipídico.
Los hábitos dietéticos en Grecia y en otros países mediterráneos están cambiando en los últimos tiempos rápidamente, obserbándose un aumentos del consumo de grasa y de hidratos de carbono refinados. La prevalencia de obesidad en Grecia ha aumentado dramáticamente, probablemente como resultado de la combinación de la occidentalización de la dieta, el aumento de la ingesta calórica y la disminución de los niveles de actividad física.. En este estudio Trichopoulou et al establecen nuevos resultados que una vez mas apoyan esta tesis de preservación de los hábitos dietéticos y este estilo de vida tradicionales que se debería tratar de implantar en las nuevas generaciones. Nuestro papel debe ser divulgar al conjunto de la población, estos hábitos dietéticos y de estilo de vida con un beneficio a largo plazo ya demostrado.


