compartir en google+ compartir en facebook Compartir en Twitter compartir en Linkedin

Bioética y Profesionalismo

Grupo Bioética

Enduring and emerging challenges of informed consent

Referencia: Grady C. New Engl J Med 2015;372:855-62

“El consentimiento informado es un proceso de comunicación entre el profesional sanitario y el paciente (o entre el investigador y el participante en el estudio) que culmina en la autorización o rechazo de una determinada intervención”. Se basa en la comprensión de las condiciones en que se realiza dicha intervención y en una toma libre y voluntaria de decisión por parte del individuo. El consentimiento informado nace de la creencia fundamental de que todo sujeto adulto tiene derecho a aceptar o rechazar cualquier intervención en salud según sus valores personales. Es decir, que nace de la aceptación de la autonomía del sujeto y del respeto a la diversidad de sistemas de valores en una sociedad cada vez más plural.

El consentimiento informado encuentra en la actualidad distintas dificultades, como la sobreatención prestada al documento de consentimiento (frente al poco interés en el propio proceso de consentimiento), o la ausencia de formación de los profesionales de salud acerca de cómo manejar el proceso de información, ya que, en general, existe mucha confusión acerca de sus requerimientos legales.

Además de estas dificultades, el consentimiento informado se enfrenta a importantes retos en este nuevo siglo. En primer lugar, los sistemas sanitarios son cada vez más cambiantes, y resulta difícil definir cuál es el grado de detalle necesario de información en distintos contextos, como en ensayos clínicos pragmáticos, o estudios sobre calidad de la atención o de la docencia. En segundo lugar, el uso de tecnología diagnóstica cada vez más compleja (como la secuenciación genética) también genera nuevas dudas en relación con la cantidad de la información a aportar, habida cuenta los posibles hallazgos incidentales, la identificación de variantes genéticas de significado incierto o la posible repercusión sobre familiares. También plantea dudas el uso de muestras para investigación futura, y la consiguiente necesidad de consentimiento general para su uso, o particular sobre cada una de las posibles aplicaciones particulares de las muestras. Finalmente, los cambios demográficos recientes, que conducen a un envejecimiento progresivo de la población y hacia un aumento en la prevalencia de deterioro cognitivo / demencia también condicionará la reinterpretación de las maneras de ofrecer este proceso de consentimiento.

Los profesionales sanitarios debemos estar preparados para poder ofrecer la mejor información a lo largo de este proceso, de la manera más eficaz y adecuada a cada circunstancia individual. En este sentido, el artículo propone distintas estrategias que han demostrado mejorar de manera evidente el proceso de consentimiento, como el entrenamiento en habilidades de comunicación, el uso de herramientas de decisión compartida y/o de síntesis de información, así como la necesaria inversión en TIEMPO. En un sistema cada vez más apremiante, el interés por hacernos entender y el tiempo que invirtamos en ello se están conviertiendo en auténtica necesidad moral.

Diego Real de Asúa
Internista y magister en bioética

Leer artículo