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Grupo de Trabajo Riesgo Vascular

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Efecto del aleglitazar sobre las complicaciones cardiovasculares tras un síndrome coronario agudo en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Estudio ALECARDIO

Autores: Michael Lincoff y col. JAMA 2014; 311: 1515-1525

La activación de los PPAR es una medida terapéutica utilizada desde hace años. Los  activadores PPAR α (fibratos) son utilizados para reducir la concentración de  triglicéridos y elevar la de colesterol-HDL, con un efecto discreto sobre la  concentración de colesterol-LDL. Si bien ensayos cl ínicos iniciales, previos a la llegada  de las estatinas, demostraron su eficacia para redu cir la tasa de complicaciones  cardiovasculares, estudios más recientes en asociac ión con estatinas, no han  corroborado dicho efecto. Quizás, de acuerdo a los  resultados de análisis post hoc,  pudieran tener algún beneficio en el subgrupo de pa cientes tratados con estatinas que  persisten con triglicéridos elevados y colesterol-H DL bajo, lo que se denomina  dislipemia aterógena.  

Los activadores PPAR γ han sido también utilizados desde hace tiempo para el  tratamiento de la diabetes. Tanto la rosiglitazona  como la pioglitazona, reducen la  glucemia al mejorar la sensibilidad a la insulina.  Además, la pioglitazona produce  efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico.  

Por todo ello, la disponibilidad de activadores PPA R duales,  α y  γ , supondría,  teóricamente, una excelente opción terapéutica en p acientes diabéticos, al mejorar tanto  el control glucémico como la dislipemia aterogénica , la alteración lipídica más  prevalente en esta población. Si bien los primeros  agonistas PPAR duales detuvieron su  desarrollo clínico por marcados efectos adversos a  diferentes niveles, el aleglitazar, un  agonista dual desarrollado por Roche, parecía ser u n fármaco seguro y eficaz. Sólo  quedaba por demostrar si, efectivamente, era capaz  de reducir la tasa de complicaciones  cardiovasculares. Con este objetivo se diseñó el es tudio ALECARDIO.  

En este estudio, 7226 sujetos con diabetes mellitus tipo 2 que habían padecido un  síndrome coronario agudo reciente (infarto de mioca rdio o angina inestable), fueron  aleatorizados a recibir 150 μg diarios de aleglitaz ar o placebo, junto al tratamiento  estándar. Tras un seguimiento medio de 24 meses, el estudio fue detenido debido a la  ausencia de eficacia de la intervención objetivada  en un análisis intermedio. El objetivo  primario del estudio (tiempo hasta la aparición de  muerte de causa cardiovascular,  infarto agudo de miocardio no fatal o ictus no fata l) se produjo en un 9,5% de los  pacientes que recibieron aleglitazar frente a un 10 % de los que recibieron placebo (HR  0,96 [IC 95% 0,83-1,11] p=0,57). La tasa de efectos adversos graves fue mayor en los  pacientes que recibieron aleglitazar, incluyendo in suficiencia cardiaca (3,4% para  aleglitazar frente a 2,8% para placebo, p=0,14), he morragias digestivas (2,4% para  aleglitazar frente a 1,7% para placebo, p=0,03) y a lteración renal (7,4% para aleglitazar  frente a 2,7% para placebo, p=0,001).

De acuerdo con estos resultados, el aleglitazar no  solamente no redujo la tasa de  complicaciones cardiovasculares, sino que increment ó la tasa de efectos adversos. Un  nuevo revés para un grupo terapéutico del que proba blemente nunca dispongamos en  nuestro arsenal terapéutico.