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Información para pacientes

Enfermedad de Crohn

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación para la Salud de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pretende que los pacientes conozcan mejor sus enfermedades.

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1. ¿En qué consiste la enfermedad?

Es una enfermedad inflamatoria crónica del intestino con manifestaciones intermitentes que afectan principalmente al tracto gastrointestinal, en toda su extensión («desde la boca hasta el ano») cuyo origen, no precisado, radica en componentes genéticos y ambientales. Cursa con manifestaciones como dolor abdominal, diarrea, incontinencia fecal, sangrado rectal, pérdida de peso y fatiga, y junto a ellos síntomas extraintestinales pueden comprometer la piel, las articulaciones, la vía biliar y los ojos. Presentan sangre o mucus en la materia fecal. También se presentan con frecuencia síntomas sistémicos como malestar general, pérdida de apetito o anorexia, fiebre, eritema nodoso, el pioderma gangrenoso y la estomatitis aftosa. En los ojos puede presentar una queilitis y epiescleritis, otras veces hay tumefacción de labio, parpados o la cara, y también pequeñas fisuras en las comisuras bucales, lo que llamamos queilitis angular. En la boca aparecen aftas.

El compromiso osteoarticular es la manifestación extraintestinal más frecuente, especialmente si existe compromiso del colon, presentándose dolor en articulaciones periféricas o en el esqueleto axial. La complicación más frecuente al momento del diagnóstico es la presencia de fístulas perianales: en un 10% de los casos puede afectar al ano, produciendo lesiones de tipo fístula, absceso o úlcera, con sus correspondientes molestias. En ocasiones el sujeto presenta brotes agudos repetidos, y en otras pasan mucho tiempo sin que el brote aparezca. Es también posible que el intestino se estreche y el sujeto tenga estreñimiento. En ocasiones aparece daño en las articulaciones de las extremidades. La artropatía axial es menos frecuente y se subdivide en sacroileítis aislada y la espondilitis anquilosante. La primera cursa sin síntomas, mientras que la segunda es una enfermedad que afecta a la columna vertebral, articulaciones sacroilíacas y produce entesitis. Su prevalencia global en la Enfermedad de Crohn oscila entre el 4 y el 10% de los pacientes. Suele aparecer daño la masa ósea, y con frecuencia padecen osteopenia u osteoporosis.

2. ¿Qué podría haber hecho yo para no padecerla, y como la tengo, qué debo decir a amigos o familiares para que la eviten?

Se piensa que existe una susceptibilidad individual determinada genéticamente, lo cual incide en que la enfermedad se desarrollaría como consecuencia de una desregulación autoinmunitaria frente a determinados factores ambientales. Dentro de ellos, la microbiota, que es una enorme cantidad de gérmenes que todos tenemos en el intestino y que son imprescindibles para nuestra vida juega, una importancia relevante. Hoy por hoy no está en nuestras manos evitarla.

3. De aquí en adelante ¿qué debo hacer para mejorar o curarme?

En presencia de alguna de sus manifestaciones, acudir a un gastroenterólogo para que me evalúe. Muy probablemente me realizará una endoscopia del intestino, una colonoscopia que permitirá visualizar las lesiones de la enfermedad, y en su caso biopsiarlas para que sean valoradas por un átomopatólogo. Así se asegurara de que las manifestaciones no derivan de otro tipo de enfermedad.

A continuación puede ofrecerme abordajes terapéuticos diversos:

Desde el punto de vista dietético. A pesar de que aproximadamente un 61% de las personas con enfermedad de Crohn presenta alergias alimentarias y existen evidencias que apoyan la eficacia de las dietas de eliminación en estos pacientes, en la práctica no se suelen contemplar las intervenciones dietéticas como parte del tratamiento. Asimismo, hasta la fecha el interés en la realización de estudios clínicos en este campo ha sido mínimo. No se ha demostrado que las modificaciones dietéticas consigan eliminar la inflamación intestinal, por lo que cualquier intervención dietética debe ser empleada en combinación con el tratamiento farmacológico. Con el objetivo de aliviar los síntomas, se emplean las resinas tipo colestiramina o colestipol, para reabsorber la bilis que el intestino no es capaz de eliminar. También a veces se emplean antidiarreicos (siempre con vigilancia médica).

Los alimentos que producen reacciones adversas con mayor frecuencia en los pacientes con enfermedad de Crohn son la caseína (proteína presente en los lácteos), el gluten (proteínas presentes en el trigo, la cebada, el centeno, la avena y todas sus especies e híbridos), el trigo, el maíz, la levadura, y algunas frutas y vegetales. Las dos dietas que han demostrado más eficacia en el control de los síntomas son la dieta sin gluten y la dieta baja en ciertas sustancias llamada FODMA

La toma de suplementos de vitaminas y minerales es de utilidad para aliviar los síntomas durante los brotes de la enfermedad y/o inducir su remisión. Particularmente, la deficiencia de vitamina D parece contribuir al desarrollo y progresión de la enfermedad de Crohn. La suplementación con calcio se ha cuestionado recientemente debido a los resultados de varios estudios que la relacionan con calcificaciones arteriales y un meta-análisis que mostró que dosis de suplementos de calcio superiores a 500 mg/día se asociaron con un mayor riesgo de infarto de miocardio.

Los glucocorticoides se suelen emplear en los brotes agudos, y los inmunosupresores como la azatioprina, la mercaptopurina o el metotrexato, para mantener el efecto a largo plazo. Últimamente se han desarrollado las llamadas terapias biológicas, como el infliximab y el adalimumab, que consiguen detener la inflamación, a veces de manera importante, aunque no son necesarias en todos los pacientes.

En otras ocasiones convendrá acudir a cirugía. Consiste en extirpar la parte de intestino afectada y la persona queda libre de síntomas a corto plazo. Esta operación nunca es curativa, ya que en la mayoría de los casos la inflamación reaparece cerca del lugar de la cirugía. El uso de antiinflamatorios puede retrasar la recurrencia de la inflamación. Hay casos en que los pacientes han durado hasta más de 15 años sin síntomas.

Hemos de saber que, en personas con malabsorción grave y marcada pérdida de peso, la suplementaciónmediante nutrición enteral puede ser beneficiosa

4. ¿Cuál es el pronóstico?

La enfermedad no es curable pero sí controlable. Debemos de saber que el fumar tabaco incrementa la severidad y la velocidad de avance de la enfermedad de Crohn; respecto de la dieta, aquellas que contienen bajas cargas antigénicas significan una regresión y alivio de las manifestaciones de la enfermedad en niños. No hay estudios categóricos en cuanto a la existencia de otras interacciones entre la dieta y la enfermedad de Crohn. Respecto de la microbiota, la disminución de firmicutes (especialmente Faecalibacterium prausnitzii) y de los bacteroides spp se asocia con la enfermedad de Crohn.

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