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Información para pacientes

Fractura de cadera

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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La fractura de cadera es la segunda en frecuencia en pacientes osteoporóticos, es decir porque los huesos han perdido masa ósea. La edad media oscila entre los 80 años, con una proporción hombre-mujer de 3 a 1. Esta lesión, realmente, se localiza en la extremidad o parte proximal del fémur, que es el hueso que tenemos en el muslo; causa dolor por la fractura o rotura del hueso y por la rotura muscular que la acompaña, además de un sangrado importante, que aumenta la gravedad de esta lesión. 

Este tipo de fracturas suelen ocurrir en pacientes con osteoporosis que sufren una caída.  

El hueso es un tejido que está constantemente formándose (con los nutrientes que nos aporta la dieta) y destruyéndose (el organismo necesita calcio para funcionar). La osteoporosis se caracteriza por una disminución de la concentración de calcio en el hueso. Es frecuente en el anciano, aunque existen factores que pueden producirla como son: el tabaco, el exceso café y alcohol, la ausencia de ejercicio físico o una alimentación desequilibrada. Por eso se recomienda el ejercicio físico y una dieta equilibrada para prevenirla.

La caída al mismo nivel es otro factor de riesgo que puede producir esta fractura. Por eso, se aconseja tener el domicilio habilitado sin alfombras, usar antideslizantes en la ducha, no tener escalones, evitar tener animales domésticos con los que el anciano pueda tropezar y usar un bastón para tener más estabilidad. La actividad física también ha demostrado mejorar el riesgo de caídas (practicar taichí, salir a caminar a ritmo ligero, levantar pesas ligeras.)

Para la recuperación después de la fractura, lo más importante es no perder el ánimo. Durante este tiempo usted deberá recuperar la funcionalidad y necesitará, al principio, que sus familiares lo ayuden en las tareas que antes podía hacer solo. Mantenga un ánimo optimista y plantee pequeños retos cada día sin pensar que no va a volver a ser el que era antes. Es normal durante este proceso que le aparezcan molestias, o dolores después de la intervención. Ante cualquier duda consulte a su médico. De manera general, evite sentarse en sillas y sofás muy bajos o levantarse de prisa, ya que puede marearse al estar más débil. A pesar de su tratamiento efectivo, puede sentir cierto dolor en la cadera o dificultad a la marcha. En los pacientes ancianos, es frecuente la pérdida de confianza para caminar y tener una actividad más sedentaria que antes, dependiendo de las enfermedades previas a la fractura.

Es muy importante recuperar la pérdida muscular después de la intervención quirúrgica, por lo que es recomendable, cuando se encuentre en la cama o en el sofá, realizar ejercicios como contraer el cuádriceps, levantar la pierna y aguantarla 10-15 segundos en tandas de 10 veces, realizándolo 2-3 veces al día. Cuando camine, ayúdese con un andador o muletas, vaya acompañado por un familiar y aumente la distancia a recorrer poco a poco. Plantéese el reto de mejorar cada día paulatinamente ya que la recuperación no se basa en grandes cambios, sino en pequeños hábitos que debe realizar durante un tiempo hasta que vuelva a ser totalmente independiente para las actividades de la vida diaria.