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Información para pacientes

Hiperactividad o transtorno por déficit de atención

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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¿En qué consiste la enfermedad?

Es un trastorno crónico del desarrollo neuropsiquiátrico frecuentemente diagnosticado en la infancia y que puede persistir en la edad adulta, que se caracteriza por inatención, hiperactividad y comportamiento impulsivo que produce problemas en múltiples áreas de funcionamiento, dificultando el desarrollo social, emocional y cognitivo de la persona que lo padece.

Suele acompañarse de tasas elevadas de comorbilidad psiquiátrica. Se puede asociar con el trastorno negativista desafiante y otros trastornos del comportamiento, así como con trastornos del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno de personalidad, trastornos del espectro autista o la drogodependencia.

Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos que no son de sus gustos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas).

Hasta los 18 años de edad su prevalencia es del 5,29 %, cuatro veces más en niños que niñas.

En ellos se ha demostrado que los ganglios basales y el lóbulo frontal son las estructuras afectadas. Los científicos han encontrado cambios negativos en el lóbulo frontal, zona del cerebro que interviene en el control de la conducta, en la solución de problemas y en la capacidad para mantener la atención. Esto explica la dificultad de los afectados para controlar el comportamiento, filtrar los estímulos y permanecer atentos. Sus manifestaciones son:

Una sensación de no lograr los propósitos, de no alcanzar los objetivos, dificultades para organizarse realización simultánea de diversas tareas, comenzando una sin haber finalizado la anterior, tendencia a decir lo primero que pasa por la cabeza sin tener en cuenta la oportunidad o lo apropiado del comentario, una búsqueda habitual de estímulos nuevos, facilidad para distraerse, problemas para mantener la atención a lo largo del tiempo.

A menudo es una persona creativa, con gran iniciativa, pero con problemas para desenvolverse a través de los cauces establecidos, siguiendo el procedimiento “adecuado”, impaciencia; dificultad para esperar. Impulsividad verbal o en acción, tendencia a preocuparse innecesariamente de forma interminable, sensación de inseguridad, cambios en el estado de ánimo y en las actitudes, inquietud, tendencia a caer en adicciones (aspecto muy discutido).

¿Podría haberla evitado, y qué debo decir a familiares y amigos para que no la tengan?

Se piensa que obedece a un trastorno genético, estando varios genes comprometidos, y por tanto o no es evitable. Algunos la han relacionado con intolerancia al gluten.

¿Qué debo hacer ahora para mejorarme?

Si se sospecha la situación acudir a un pediatra, si es posible que sea experto o neuropediatra, pero su diagnóstico no es fácil pues no hay una prueba que la defina. Debe excluirse enfermedades que puedan expresarse con alguna de sus manifestaciones.

A continuación, planteará posibles tratamientos. Principalmente dos componentes: las terapias conductuales y el tratamiento farmacológico. Asimismo, actualmente hay un interés creciente en la intervención dietética y nutricional, mediante dietas de eliminación de alimentos causantes de alergias o sensibilidad, y/o la administración de suplementos de ácidos grasos. En el terreno farmacológico los psicoestimulantes son los fármacos de elección, puesto que reducen el umbral de los sistemas de alerta y facilitan y agilizan las respuestas, a través de diversos mecanismos de acción.

En la escuela sería conveniente que sus profesores mantengan una actitud positiva,una capacidad para solucionar los problemas de forma organizada, Saber que el alumno no se comporta de esa forma porque quiere sino por su trastorno. Asegurar una estructura del aula, proporcionar instrucciones breves y simples, llevar a cabo las adaptaciones metodológicas que el alumno necesite (sentarlo a su lado por ejemplo) y tener información y conocimiento acerca de la enfermedad.

¿Cuál es su pronóstico?

Según los conceptos actuales, hasta un 60 % de los niños afectados manifestará el trastorno en su vida adulta.

Al observar la evolución a lo largo del tiempo, se aprecia que lo primero que disminuye son los síntomas de la hiperactividad. El 80 % de los pacientes dejan de ser hiperactivos al llegar a los 12 a 14 años. Por esta razón, en épocas pasadas los pediatras afirmaban equivocadamente que había que esperar hasta la pubertad, ya que después «se le iba a pasar». Habitualmente, la impulsividad persiste durante más tiempo, aunque puede ir atenuándose con los años. En cambio, la inatención suele ser muy persistente. El TDAH se ha asociado con un riesgo mayor de lesiones no intencionales (fracturas,heridas, quemaduras, etc.).