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Información para pacientes

Ictus hemorrágico

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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1. Qué es la enfermedad?

El ictus hemorrágico, accidente cerebrovascular hemorrágico, sangrado cerebral, hemorragia cerebral, derrame cerebral hemorrágico o sangrado en el cerebro implica el sangrado dentro del cerebro, lo que comprime y daña el tejido cerebral adyacente.

Sus síntomas suelen ser de inicio súbito y pueden empeorar rápidamente. Son los siguientes:

  • Debilidad o incapacidad de mover una parte del cuerpo
  • Entumecimiento o pérdida de la sensibilidad
  • Disminución o pérdida de la visión (puede ser parcial)
  • Dificultad del lenguaje
  • Incapacidad para reconocer o identificar cosas familiares
  • Dolor de cabeza repentino
  • Vértigo (sensación de que el mundo gira alrededor)
  • Mareos
  • Pérdida de coordinación
  • Dificultad para deglutir
  • Somnolencia, estupor, letargo, estado comatoso o inconsciente

2. ¿Podría haber hecho algo para evitarlo, o ya que lo presento qué debería decir a familiares o amigos para que no lo padezcan?

La mayoría de los casos de accidente cerebrovascular hemorrágico están asociados con factores de riesgo específicos, como tensión arterial elevada, fumar o consumir cocaína. El control de la tensión arterial y evitar el cigarrillo y la cocaína puede reducir las posibilidades de sangrado cerebral. La corrección quirúrgica de las anomalías vasculares, como aneurismas o malformaciones arteriovenosas, en algunas ocasiones es recomendable para prevenir el sangrado.

El accidente cerebrovascular hemorrágico se asocia más a menudo con hipertensión arterial, la cual lesiona las paredes arteriales hasta que se rompen.

Otra causa de accidente cerebrovascular es un aneurisma. Éste hace referencia a un punto débil en una pared arterial, que se abomba debido a la presión de la sangre que circula dentro de la arteria afectada. Finalmente puede romperse y provocar un problema grave. Cuanto mayor es el aneurisma, más probable es que se rompa. Y los aneurismas se presentan en familias.

El accidente cerebrovascular también puede ser provocado por la acumulación de una proteína denominada amiloide en las paredes arteriales, particularmente en los ancianos. Ésta hace que las arterias sean más propensas al sangrado.

Algunas personas con hemorragia cerebral presentan conexiones anómalas entre arterias y venas, lo cual se denomina malformación arteriovenosa. Entonces una arteria cerebral conecta directamente con una vena en vez de pasar primero por los capilares, (MAV) y dado que la presión sanguínea dentro de la arteria es mucho mayor que en la vena, esta última se puede romper provocando sangrado  en el cerebro.

Otra enfermedad cerebral importante que puede provocar sangrado son  los cánceres que se diseminan al cerebro desde órganos distantes como la mama, la piel y la tiroides.

Alrededor del 20% de los accidentes cerebrovasculares son hemorrágicos, mientras el 80% restante son provocados por el problema contrario: muy poca sangre llega a un área del cerebro, lo cual por lo general se debe a un coágulo que ha bloqueado un vaso sanguíneo. Esto se denomina “accidente cerebrovascular isquémico” que puede conducir en algunas ocasiones a una hemorragia cerebral, debido a que el tejido cerebral afectado se ablanda y puede llevar a una ruptura de los vasos sanguíneos pequeños.

Otras veces la hemorragia cerebral surge cuando las personas tienen problemas para formar coágulos sanguíneos, los cuales son la forma natural en la que el cuerpo detiene cualquier sangrado. En cualquier caso en el que los factores de coagulación o las plaquetas no trabajen bien o no estén en cantidad suficiente, las personas pueden desarrollar una tendencia a sangrar en exceso.

Algunos medicamentos (que se utilizan con frecuencia para evitar un accidente cerebrovascular isquémico) impiden la formación de coágulos. Éstos trabajan bloqueando la producción de factores de coagulación (como el anticoagulante warfarina o el Sintron) o interfiriendo con la función de las plaquetas (como la aspirina, otros antiinflamatorios). El efecto secundario más común de estos medicamentos es el sangrado, que ocasionalmente puede afectar al cerebro.

Las drogas ilícitas, como la cocaína, también pueden causar accidente cerebrovascular hemorrágico.

 3. ¿Qué puedo hacer para mejorar?

Ante la presencia de alguna de sus manifestaciones acudir al médico, al neurólogo, o incluso a urgencias del hospital. Allí me realizaran exámenes y pruebas para comprobar el accidente cerebrovascular hemorrágico

El examen neurológico casi siempre es anómalo y los pacientes pueden estar somnolientos y confusos. El examen oftalmológico puede mostrar anomalías en el movimiento y cambios que pueden observarse en el examen de la retina (examen de fondo del ojo con un instrumento denominado oftalmoscopio). Los reflejos pueden tener una respuesta anormal. Sin embargo, estos hallazgos no son específicos de la hemorragia cerebral.

El examen más importante para confirmar la presencia de una hemorragia cerebral es una TAC, que suministra imágenes del cerebro y se debe obtener sin demora. También se puede obtener posteriormente una resonancia magnética del cerebro para comprender mejor cuál fue la causa del sangrado. Puede ser necesaria una angiografía convencional (radiografía de las arterias utilizando medio de contraste) para demostrar la presencia de aneurismas o malformación arteriovenosa, y varias determinaciones bioquímicas.

También me indicará tratamiento, lo que  incluye medidas para salvar la vida, alivio de los síntomas, reparación de la causa de la hemorragia, prevención de las complicaciones e inicio de la rehabilitación tan pronto como sea posible. La recuperación se puede presentar con el tiempo a medida que otras áreas del cerebro asuman la función de las áreas dañadas.

Se debe acudir a la sala de emergencias o llamar al número de emergencias local (como el 112 en España) si se presentan síntomas de accidente cerebrovascular, dado que se trata de un “ataque cerebral” y los minutos pueden representar una diferencia significativa en la discapacidad y las tasas de mortalidad.

Los síntomas de emergencia son: convulsiones o dificultad respiratoria, pérdida del conocimiento, dificultad repentina con los movimientos o la sensibilidad, dificultades al deglutir o comer, cambio o pérdida de la visión repentinos en uno o ambos ojos, inicio rápido de cambios en el habla y dolor de cabeza intenso y repentino.

Se debe buscar asistencia médica si el estado general de un familiar con accidente cerebrovascular se deteriora hasta el punto que la persona no puede ser cuidada en el hogar.

¿Cuál es el pronóstico?

El accidente cerebrovascular es la tercera causa principal de muerte en los países desarrollados. Cerca de la cuarta parte de las personas que sufre este problema muere a causa del mismo o de sus complicaciones, cerca de la mitad sufre incapacidades a largo plazo y cerca de una cuarta parte recupera la mayoría o todas sus funciones.

El accidente cerebrovascular hemorrágico es menos común pero, con frecuencia, es más mortal que el accidente cerebrovascular isquémico. Puede ocurrir que en la evolución aparezcan complicaciones como: úlceras de decúbito; pérdida de movimiento o sensibilidad permanente en una parte del cuerpo; contracturas en las articulaciones; espasticidad muscular; pérdida permanente de la función cognitiva u otras funciones cerebrales (demencia); interrupción de la comunicación y disminución de la interacción social; Disminución de la capacidad para desempeñarse o cuidarse a sí mismo; Infecciones de las vías urinarias y respiratorias.