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Información para pacientes

Infarto agudo de miocardio

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pretende que los pacientes conozcan mejor sus enfermedades.

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1. ¿En qué consiste la enfermedad?

El infarto de miocardio es una situación urgente que conlleva una mortalidad elevada, y que consiste en la obstrucción brusca del paso de sangre a lo largo de una arteria coronaria con la subsiguiente muerte de la parte del corazón que es irrigada (alimentada) por dicha arteria. Se pueden considerar 2 tipos de infarto de miocardio:

  • Infarto de miocardio con onda Q o síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST. Se produce por la obstrucción prolongada de una de las arterias coronarias importantes, lo que lleva a la muerte de una zona más o menos grande del corazón. La onda Q es una pequeña cicatriz que puede observarse en el electrocardiograma una vez que ha pasado la fase aguda del infarto.
  • Infarto de miocardio sin onda Q. La falta de riesgo afecta, por lo general, a arterias del corazón algo más pequeñas. No se muere una zona tan grande del corazón y tiene un mejor pronóstico. El infarto de miocardio sin onda Q se agrupa junto a la angina inestable, dentro de los síndromes coronarios agudos sin elevación del segmento ST.

2. ¿Cuáles son sus causas?

Casi la totalidad de los infartos de miocardio son consecuencia del desarrollo previo de arteriosclerosis coronaria, un proceso crónico y progresivo consistente en la obstrucción de las arterias coronarias por placas rellenas de colesterol (placas de ateroma). La ruptura súbita de una de las placas de ateroma tiene como consecuencia la formación de un pequeño coágulo (trombo) sobre su superficie, el cual obstruye totalmente el paso de sangre a lo largo de la arteria con la subsiguiente falta de riego y muerte de una zona del corazón.

Los infartos suelen por tanto producirse en aquellos pacientes con factores de riesgo para el desarrollo de arteriosclerosis, como:

  • La edad avanzada
  • El sexo masculino
  • La elevación del colesterol malo (LDL)
  • El descenso del colesterol bueno (HDL)
  • El tabaquismo
  • La diabetes
  • La hipertensión arterial

A estos factores se les denomina factores de riesgo cardiovascular.

Excepcionalmente puede haber infartos de miocardio como consecuencia de una infección de las arterias coronarias, una vasculitis, el consumo de cocaína, un traumatismo del corazón, etc.

3. ¿Qué síntomas produce?

Característicamente los pacientes que tienen un infarto de miocardio refieren la aparición brusca de un dolor en la región precordial (la zona del pecho donde se sitúa el corazón) que suele ser contado por el paciente como “tener una losa” o una intensa opresión sobre la zona. El dolor puede extenderse hacia la mandíbula o el hombro y brazo izquierdos, y acompañarse de malestar general, sudoración y palidez. En ocasiones el dolor tiene características más atípicas produciéndose en la zona del estómago junto a vómitos, o con irradiación hacia el lado derecho. En muchas ocasiones el paciente ya había tenido un dolor similar aunque de menor intensidad durante los días previos.

En raras ocasiones puede haberse producido un infarto sin que se haya dado cuenta el paciente, bien por no haber sido doloroso, bien por haber sido confundido con otra afección y haber pasado sólo. Esto es más frecuente en personas con diabetes. El médico puede saber si se ha tenido un infarto al observar la presencia de cicatrices en el corazón (onda Q) en un electrocardiograma. A esto se le denomina infarto de miocardio silente.

4. ¿Cómo se diagnostica un infarto?

Ante un paciente con síntomas sugestivos de infarto se le debe realizar un electrocardiograma y diversos análisis de sangre de forma inmediata. El electrocardiograma puede demostrar alteraciones que permiten clasificar al infarto como infarto con elevación del ST o sin elevación del ST, con un pronóstico y tratamiento distintos. Los análisis de sangre demuestran un aumento de la concentración de la CPK-MB y de la troponina, unas sustancias procedentes del corazón que se elevan cuando hay daño de las células cardiacas.

5. ¿Es hereditario?

Los infartos no tienen porqué ser hereditarios. Sin embargo, existe una predisposición mayor a padecer un infarto si algún familiar de primer grado (padre, madre o hermano) ha tenido ya uno. Además, existen algunos factores de riesgo que pueden tener una base hereditaria como la hipercolesterolemia o la diabetes.

6. ¿QUÉ PODRIA HABER HECHO YO PARA NO PADECERLO, Y DEBO COMENTAR A MIS FAMILIARES Y AMIGOS PARA QUE NO LO PADEZCAN?

El riesgo de padecer un infarto puede reducirse con medidas para prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, es decir, si se realiza una dieta sana, ejercicio físico frecuente, se mantiene un peso cercano al ideal, se evita el fumar y se controlan adecuadamente los factores de riesgo (colesterol, hipertensión arterial y diabetes).

7. DE AQUI EN ADELANTE ¿QUÉ DEBO HACER PARA MEJORARME O CURARME?

El tratamiento del infarto requiere una intervención urgente dirigida a salvar la vida y evitar complicaciones inmediatas y otro tratamiento a largo plazo dirigido a evitar complicaciones coronarias a medio y largo plazo.

  • Tratamiento específico inmediato: requiere un tratamiento urgente dentro de un Hospital. En los pacientes con infarto con elevación del ST debe realizarse un procedimiento de revascularización que permita a la mayor brevedad posible devolver la sangre a la parte del corazón que se ha quedado sin ella. Idealmente debería realizarse una angioplastia (angioplastia primaria), es decir, un cateterismo urgente para desobstruir la arteria con la sonda introducida e intentar así evitar la muerte de parte del corazón. Si ello no fuera posible se realiza una trombolisis, la inyección de una sustancia (rtPA, estreptoquinasa) que deshace los coágulos y con la que se intenta que se destruya el trombo que está tapando la arteria. Otros tratamientos van dirigidos a evitar la aparición de arritmias y a evitar que el trombo que tapona la arteria siga creciendo o que vuelva a obstruir la arteria en el caso de que la hayamos podido desobstruir. Como consecuencia de ello muchos de los tratamientos que se ponen consisten en medicinas que evitan la coagulación de la sangre y favorecen una hemorragia, siendo elevado el riesgo de sangrado que en algunas ocasiones puede ser muy grave (como por ejemplo una hemorragia cerebral). Pasado el momento urgente y si no se ha hecho angioplastia primaria, se suele realizar un cateterismo para evaluar la existencia de obstrucciones o se puede hacer una prueba para determinar la zona del corazón con falta de riego y su intensidad a partir de la cual tomar decisiones. Otros tratamientos se ponen en función de la situación clínica concreta del paciente.
  • En el infarto sin elevación del ST el tratamiento puede ser más conservador, únicamente con medicinas que reducen la coagulación de la sangre, pero sin necesidad de desobstruir la arteria de forma urgente.
  • Como tratamiento general a más largo plazo, después de la fase aguda del infarto, se intenta retrasar la progresión de la arteriosclerosis coronaria y evitar así el desarrollo futuro de nuevas complicaciones coronarias. Para ello se requiere:
    • Realizar una dieta baja en grasas saturadas y colesterol
    • Reducir el peso si existe obesidad o sobrepeso
    • Realizar ejercicio físico de intensidad progresiva de acuerdo a las posibilidades del paciente y siempre con supervisión médica
    • Abandonar el tabaquismo si fuera el caso
    • Recibir tratamiento con antiagregantes (aspirina u otros)
    • Recibir tratamiento con medicinas para bajar el colesterol (estatinas). Son necesarias en la mayoría, si no en todos, los pacientes e independientemente de cual sea la cifra de colesterol
    • Controlar la presión arterial
    • Controlar adecuadamente la glucosa si el paciente fuera diabético
    • Valorar individualmente el tratamiento con medicinas que bloqueen el sistema renina-angiotensina y con beta bloqueantes a pesar de mantener una presión arterial normal

¿CUÁL ES SU PRONÓSTICO?

Aproximadamente un 30% de los pacientes con infarto fallece antes de llegar al Hospital. La mayoría fallece como consecuencia de arritmias malignas (taquicardia o fibrilación ventricular). La mortalidad dentro del hospital es menor, pero también elevada. Además de las arritmias, el infarto puede complicarse con una rotura cardiaca o con una insuficiencia cardiaca aguda (edema agudo de pulmón). Una vez superada la fase aguda, el pronóstico de los pacientes depende de la isquemia residual, es decir de cuanta parte del corazón no muerto continúa con falta de riego, y de la función del ventrículo izquierdo.

El pronóstico del infarto sin elevación del ST (sin onda Q) es más favorable que los infartos con elevación del ST que dejarán posteriormente una onda Q residual en el electrocardiograma.

A los pacientes tras el infarto de miocardio, se les suele realizar un estudio de isquemia residual (ecocardiografía de estrés o gammagrafia cardiaca) que permita conocer si sigue habiendo falta de riesgo en la zona y su intensidad.