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Información para pacientes

Leucemias agudas

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pretende que los pacientes conozcan mejor sus enfermedades.

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1. ¿En qué consiste la enfermedad?

Las células de la sangre se producen en la médula ósea de los huesos. Allí se originan las células blancas, los leucocitos, linfocitos, monocitos, plaquetas y hematíes.

Si una de las células jóvenes que deben originar esas células prolifera sin cesar, es decir se hace tumoral, genera un tipo de tumor particular, que se extiende por la sangre y que llamamos leucemia. Hablamos entonces de leucemias agudas. Las más frecuentes son la mieloblástica o la linfoblástica, dependiendo que la célula proliferada sea un precursor de los leucocitos, o de los linfocitos. Si es precursor de los monocitos hablamos de leucemia monoblástica..

2. ¿Qué puedo hacer para evitar la enfermedad o ya que la he padecido qué debo decir a mis familiares o amigos para que no la tengan?

No son enfermedades fáciles de evitar, sabemos que algunas se favorecen por la exposición a tóxicos, y otras a radiaciones ionizantes. Ambas son situaciones a las que no debemos o exponernos.

3. ¿Ahora qué debo hacer para mejorarme?

Muchas veces al crecer la célula tumoral invade la médula, ello puede ocasionar dolores óseos difusos, o al impedir que se fabriquen normalmente otras células, el sujeto tiene anemia si fallan los glóbulos rojos, o sangrados espontáneos o fáciles si no se fabrican plaquetas. A veces algunos ganglios aumentan de tamaño, pero en la mayor parte de las ocasiones es el hallazgo de un análisis de sangre con valores alterados de lo que deben ser las células normales en la misma lo que hace sospechar la enfermedad. Puede ocurrir también que al faltar los leucocitos, que son células que el organismo utiliza para defendernos y destruir aquello que nos agrede, por ej. bacterias, el sujeto tenga tendencia a infecciones, o estás a comportarse de forma más agresiva pues nos defendemos mal ante ellas.

En presencia de alguna de estas circustancias debemos acudir a un médico, habitualmente un hematólogo. Este certificara el diagnóstico tras verificar que en la médula del hueso crecen células indiferenciadas, jóvenes, de alguna de las estirpes descritas. Eso a través de una punción con aspiración con aguja fina, lo que llamamos paaf en la médula del hueso, habitualmente el esternón o hueso ilíaco. Ese material lo estudiará al microscopio y confirmará el crecimiento incontrolado de las células.

A continuación nos ofrecerá tratamiento. Eso supone la administración de quimioterapia, habitualmente con fármacos agresivos para que destruyan  las células proliferadas. En ocasiones esos medicamentos actúan en otras células en crecimiento y pueden daña las. Por ello es frecuente encontrarnos con niños que padecen leucemia aguda y que han perdido completamente el cabello.

4. ¿Cuál es el pronóstico?

Estas leucemias son procesos serios que requieren actuaciones las más de las veces agresivas, pero en las que se consiguen altos índices de curación. También puede ocurrir que al tratar de destruir las células proliferadas se destruyan las restantes de la médula, que pueden ser normales. Y ello nos empuja a intentar obtener un trasplante de médula ósea para sobrevivir.