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Información para pacientes

Neuralgia del trigémino

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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1. ¿En qué consiste la enfermedad?

El nervio trigémino o nervio trigeminal (del lat.: trigeminus, de tres mellizos), también conocido como quinto par craneal o V par, es un nervio craneal mixto. Cuenta con una porción sensitiva y una porción motora. Es un nervio craneal que tiene tres ramas principales: el nervio oftálmico, el nervio maxilar y el nervio mandibular. Una, dos o las tres ramas del nervio pueden ser afectadas. El 1-6% de los casos ocurren en ambos lados de la cara, pero es muy raro que ambos sean afectados al mismo tiempo. La neuralgia del trigémino más común implica a la rama media (el nervio maxilar) y la rama inferior (nervio mandibular) del nervio trigémino

La neuralgia del trigémino (NT o NTG), también conocida como prosopalgia, tic doloroso, enfermedad suicida o enfermedad de Fothergill, es un trastorno neuropático del nervio que provoca episodios de intenso dolor en los ojos, orejas, labios, nariz, cuero cabelludo, frente, mejillas, boca, mandíbula y el lado correspondiente de la cara. ​

Se suele desarrollar tras la edad de 40 años, aunque ha habido casos de pacientes de sólo tres años de edad. El pico máximo de incidencia está entre los 50 y 60 años, más en mujeres.

2. ¿Podría haberla evitado, o qué debo decir a familiares y amigos para que no la tengan?

Es probable que exista una predisposición genética hereditaria en ciertos grupos familiares de padecer la dolencia, pero no hay seguridad. Con frecuencia no se encuentra ninguna causa para que se produzca.

De encontrarse una, lo más común es que se produzca porque un vaso sanguíneo comprime al nervio trigémino cuando este sale del tallo cerebral, o con mucha menor frecuencia, por la compresión local de un tumor extra cerebral. Enfermos de esclerosis múltiple pueden presentar la misma sintomatología si debido a la degeneración nerviosa de la enfermedad se afecta también el nervio trigémino.

3. ¿Qué debo hacer ahora para mejorarme?

Acudir al neurólogo para que asegure su diagnóstico y me ofrezca tratamiento.

Aunque aún no se ha establecido un método totalmente eficaz para curarla la mayor parte de los pacientes mejora con el uso de medicamentos o con cirugía. Los medicamentos pueden ser: anticonvulsivos como la carbamazepina, que es el tratamiento de elección, oxcarbazepina, topiramato, fenitoína, o gabapentina Los efectos anticonvulsivos se pueden potenciar con un adyuvante como el baclofeno o el clonazepam. El Baclofeno también puede ayudar a algunos pacientes a comer con más normalidad si los movimientos de la mandíbula tienden a agravar los síntomas.

Si los anticonvulsivos no son útiles y las opciones quirúrgicas han fracasado o son desaconsejables, el dolor puede ser tratado a largo plazo dosis bajas de algunos antidepresivos como la nortriptilina u opioides como la metadona. Otras veces se puede inyectar Botox en el nervio por un facultativo. Se puede recomendar la cirugía, tanto para aliviar la presión sobre el nervio como para dañarlo selectivamente de modo que se interrumpan las señales que parten hacia el cerebro, intervención conocida como neurotomía. En manos entrenadas, se ha publicado que las tasas de éxito quirúrgico superan el 90 hasta el 97%.

4. ¿Cuál es el pronóstico?

La evolución y el pronóstico de la neuralgia del trigémino es irregular. Los ataques de dolor pueden presentarse varias veces al día durante semanas y meses y parar espontáneamente en el estadio inicial (sin tratamiento). Estas fases sin dolor pueden durar semanas e incluso meses; el 29% de los pacientes puede incluso padecer un solo episodio. En casi la misma cantidad de casos, la neuralgia del trigémino provoca hasta tres o más episodios de este tipo. En el 21% de todas las neuralgias del trigémino se producen ataques repetidos en los primeros cinco años. En la mayoría de los casos puede evitarse el dolor con un tratamiento adecuado de la neuralgia del trigémino, al menos temporalmente. No obstante, ninguno de los tratamientos disponibles garantiza una curación completa. Raras veces los dolores son tan fuertes que pueden provocar el desvanecimiento del paciente cuando este ya no soporta el dolor, otras favorecen episodios depresivos.