Usted está aquí

compartir en google+ compartir en facebook Compartir en Twitter compartir en Linkedin

Información para pacientes

Peste

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

logo SEMILogo Educación

¿En qué consiste la enfermedad?

Es una enfermedad infectocontagiosa que afecta tanto a animales como a humanos. Está causada por la bacteria Yersinia pestis y es una de las enfermedades bacterianas más agresivas, provocando frecuentemente la muerte de la persona afectada si no se instaura el tratamiento antibiótico adecuado.

Generalmente se transmite por picadura de pulgas infectadas procedentes de roedores, originando bubones en ingles y axilas, cuadro clínico conocido como peste bubónica. Si la transmisión tiene lugar por vía respiratoria, se produce una forma particular de la enfermedad conocida con el nombre de peste neumónica.

Hubo una gran epidemia de peste que afectó a Europa a partir del siglo XV: se la denomina como peste negra.

¿Podría haberla evitado, y qué debo decir a familiares y amigos para que no la tengan?

Se debe tratar con antibióticos de forma precoz. Es de elección el uso de estreptomicina o gentamicina durante 10 días. Otros antibióticos que se pueden utilizar de forma alternativa son la doxiciclina, el cloranfenicol (de elección en los casos de peste con meningitis) y el cotrimoxazol (de elección en embarazadas y niños). Las quinolonas como el ciprofloxacino o el levofloxacino pueden ser útiles en el tratamiento de la peste, aunque se reservan para los casos en los que no se puedan utilizar los otros antibióticos.

La peste es una enfermedad de declaración obligatoria cuyo diagnóstico se debe notificar a las autoridades sanitarias. Los pacientes con cualquier forma de peste deben ser aislados hasta confirmar que no tienen neumonía para evitar la transmisión. En los casos de neumonía se debe mantener el aislamiento hasta que el cultivo de esputo es negativo y se haya realizado un tratamiento adecuado durante al menos 48 horas. Las personas en contacto con pacientes que sufren la enfermedad respiratoria deben recibir un tratamiento profiláctico con doxiciclina.

En las zonas endémicas de peste hay que examinar a los animales domésticos de forma regular para detectar pulgas. También es muy importante el control de plagas de roedores, sobre todo en zonas pobladas. Se desarrolló una vacuna pero es poco eficaz, aunque sí está indicada en grupos de alto riesgo como personal de laboratorio o individuos en contacto permanente con roedores potencialmente transmisores en ciertas zonas geográficas.

Ante su sospecha se debe acudir de inmediato a centros médicos para realizar el diagnóstico y tomar la conducta adecuada. Utilizar máscara quirúrgica bien ajustada puede disminuir el riesgo de contagio de Peste pulmonar. En los casos de personas aparentemente sanas que han estado en contacto con personas enfermas o se encuentran en áreas donde existen casos de Peste igualmente se buscará atención médica. Estas personas según la determinación del personal médico recibirán tratamiento antibiótico preventivo por 7 días.

¿Qué debo hacer ahora para mejorarme?

Para el diagnóstico de peste lo más importante es la sospecha clínica. A las personas que tienen fiebre y ganglios linfáticos dolorosos y aumentados de tamaño hay que preguntarles si han viajado a zonas endémicas de peste. El contacto con un animal o roedor es una clave más para la sospecha. En la analítica de un paciente con peste suele destacar el aumento de los glóbulos blancos. Es frecuente además que haya alteraciones de la coagulación. En los casos con afectación neumónica se puede observar neumonía progresiva en la radiografía de tórax que a menudo se puede cavitar (aparecen como agujeros en los pulmones). Bacteriológico: sobre sangre, exudados o aspirados de ganglios de los casos sospechosos. El cultivo es de crecimiento lento. El material patológico contaminado es infeccioso y muy peligroso; debe manejarse, envasarse y enviarse a laboratorios autorizados con las máximas precauciones, y esterilizar a la mayor brevedad.

Son de ayuda las pruebas inmunológicas, mediante inmunofluorescencia directa. Serológico por hemaglutinación pasiva con antígeno capsular. En áreas enzoóticas hay que demostrar seroconversión.

El tratamiento de la enfermedad debe comenzar dentro de las 24 horas posteriores al comienzo de los síntomas. Esta es la única manera de reducir el riesgo de muerte.

El tratamiento se basa en la administración de antibióticos que se extenderá según cada caso particular y la severidad del caso en cuestión. Los antibióticos eficaces para el tratamiento de la forma bubónica no resultan igualmente en la Peste pulmonar.

En la actualidad existen antibióticos muy efectivos y esto ha mejorado el pronóstico de la Peste pulmonar. No obstante, es indispensable que el enfermo sea diagnosticado y tratado lo más rápido posible.

¿Cuál es su pronóstico?

Es muy variable por sus muchas formas clínicas, pero bueno si se aplican las medidas antedichas.

En la peste, las oportunidades de curación dependen en gran medida de la evolución de la enfermedad y del tratamiento precoz con antibióticos: el pronóstico de una peste reconocida y tratada precozmente puede ser muy bueno. Con el uso inmediato de antibióticos el número de casos que terminan en muerte en la peste bubónica desciende hasta un porcentaje situado entre el 1 y el 5%. En la peste neumónica el porcentaje varía entre el 20 y el 50%. Si los antibióticos se administran después de unas 15 horas tras el brote de los síntomas, las perspectivas de éxito del tratamiento son muy bajas. Sin tratamiento, la mortalidad en la peste septicémica y en la peste neumónica es de hasta el 100%. Cada peste superada (en caso de curso suave) concede al afectado una inmunidad para toda la vida pero no total.

 Sin un tratamiento rápido, la peste está asociada a graves complicaciones en la evolución posterior: así por ejemplo, la peste bubónica y la peste neumónica, al igual que la peste celulocutánea, la laringitis por peste o la meningitis por peste, pueden terminar en una peste septicémica con una elevada mortalidad si en el curso de la enfermedad las bacterias causantes acceden al sistema circulatorio. La peste neumónica también puede ser una complicación de la peste bubónica.