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Información para pacientes

Policitemia vera

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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1. ¿En qué consiste la enfermedad?

Es una enfermedad que tiene origen en la médula ósea, es decir, en lo que comúnmente conocemos como tuétano y que encontramos en el interior de nuestros huesos.

La médula ósea es el sitio donde se crea nuestra sangre. Algunos componentes importantes de nuestra sangre son las células, entre ellas:

  • Glóbulos rojos: dan el color rojo a la sangre y transportan el oxígeno
  • Glóbulos blancos: son nuestras defensas contra infecciones y otras amenazas
  • Plaquetas: nos protegen del sangrado

Estas células no se ven a simple vista, necesitamos de un microscopio para poder verlas.

Lo que ocurre en la policitemia vera es que la médula fabricará más células de lo normal, o sea, tendremos más glóbulos rojos, más glóbulos blancos y más plaquetas de las que nuestro cuerpo necesita (sobre todo más glóbulos rojos). El aumento de células hará que nuestra sangre sea más espesa, le costará más fluir, se moverá más lenta por nuestro cuerpo. Esto nos hace tener una serie de síntomas, que pueden ser:

  • Aumento de la tensión arterial
  • Dolor de cabeza, mareos, visión borrosa
  • Picor tras la ducha
  • Enrojecimiento de algunas partes de nuestro cuerpo, como palmas y plantas de los pies, los cuales también nos puede doler
  • Trombosis, es decir, que las células se amontonen tanto que no permitan que la sangre siga fluyendo

2. ¿Qué podría haber hecho yo para no padecerla y/o qué debo comentar a mis familiares y amigos para que no la padezcan?

Todavía no se sabe bien por qué ocurre esto. Se está investigando sobre cuáles son los genes que podrían dar lugar a padecer la enfermedad.

Al leer esto, podrías pensar que tus familiares podrían verse afectados también, pero la verdad es que se sabe muy poco al respecto y, a pesar de tener causa genética, no se ha demostrado que sea hereditaria, esto es, no se trasmite entre familiares.

3. De aquí en adelante, ¿qué debo hacer para mejorarme o curarme?

Deberá tomar la medicación que le prescriba su médico y acudir a las visitas que se le programen. 

La medicación irá destinada a reducir sus síntomas, prevenir que la enfermedad progrese y mejorar su calidad de vida, pero los fármacos no curan la enfermedad, es decir, tendremos que tomar medicación siempre.

Es muy importante que tomemos los fármacos, pues si no lo hacemos, la enfermedad avanzará muy rápido.

4. ¿Cuál es el pronóstico?                        

Tendremos que aprender a vivir con nuestra enfermedad, pues es una enfermedad crónica, es decir, incurable. Pero debemos saber que con un tratamiento adecuado, la media de supervivencia es de 15 años. 

Otra posibilidad es que la enfermedad se complique. Por ejemplo, puede que la médula se canse de trabajar más de lo normal, es decir, que se agote y deje de producir células. A esto se le conoce como mielofibrosis. Por otro lado, algunos pacientes pueden evolucionar a leucemia aguda, que es otro tipo de enfermedad grave de la sangre. No obstante, esto son solo posibles complicaciones que, en caso de aparecer, su médico podrá identificar e indicarle cómo tratarlas.