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Información para pacientes

Rosácea

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pretende que los pacientes conozcan mejor sus enfermedades.

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¿En qué consiste la enfermedad?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta los vasos sanguíneos y las unidades pilosebáceas de la parte central de la cara y que se manifiesta con rubor frecuente, enrojecimiento transitorio o permanente, telangiectasias, pápulas y pústulas con exacerbaciones y remisiones periódicas. Cuando la rosácea progresa, pueden desarrollarse otras alteraciones como compromiso ocular, descamación, edema, engrosamiento de la piel, especialmente notorio y característico cuando afecta a la nariz.

La rosácea es una enfermedad de la piel que se caracteriza principalmente por la presencia de un enrojecimiento de las mejillas que puede ser continuo o intermitente. Suele acompañarse de pequeñas pústulas, haciendo que a veces se confunda con acné. Es más frecuente en mujeres de piel clara y, aunque sus causas son desconocidas, se ha relacionado con ciertos factores predisponentes.

Es frecuente en la población, aproximadamente el 10% de las personas de entre 20 y 50 años pueden padecer rosácea más o menos acentuada. No es una enfermedad que ponga en peligro la vida del paciente, pero produce una alteración estética de la cara que en algunos casos afecta a las relaciones sociales de las personas que la sufren. Puede ser asintomática, causar molestias leves que incomodan al paciente o incluso provocar dolor franco.

¿Podría haberla evitado, y qué debo decir a familiares y amigos para que no la tengan?

El diagnóstico correcto de la rosácea es muy importante, ya que solo de este modo se consigue aportar un tratamiento adecuado que limite la enfermedad en el tiempo, y solo así se evita confundir la rosácea con otras patologías cuyo tratamiento no sea eficaz, o incluso sea perjudicial para el paciente.

Con todo ello, la rosácea es una enfermedad crónica de la piel que no tiene una cura definitiva, los casos limitados en el tiempo terminan sin saber por qué lo hacen.

¿Qué debo hacer ahora para mejorarme?

Acudir al dermatólogo o el oftalmólogo, que verificarán el diagnóstico y me ofrecerán tratamiento. Este puede ser:

Tratamiento tópico: existen cremas con medicamentos que pueden ayudar al control de la rosácea. Deben utilizarse en primer lugar, antes de probar otras posibilidades. Las cremas más utilizadas son aquella que llevan metronidazol o ácido zelaico. Otros compuestos que también se utilizan en forma de crema son los retinoides, derivados de la vitamina A.

Tratamiento oral: cuando la rosácea es moderada-grave, o no se consigue controlarla con el tratamiento tópico, se debe intentar regularla con tratamiento oral en forma de comprimidos. En primer lugar se intenta con antibióticos orales, como la doxiciclina o el metronidazol. Su efectividad es muy alta, pero si fallan se debe intentar el tratamiento con retinoides orales, como la isotretinoína..

Erradicación del Demodex: si la rosácea presenta coinfección cutánea por el ácaro Demodex su eliminación mejorará la enfermedad y aumentará las probabilidades de éxito del resto de tratamientos. Para ello se suele utilizar una crema con antiparasitarios, como la permetrina, que basta con aplicarse durante un tiempo limitado.

Uso del Láser: para el tratamiento de las telangiectasias y el enrojecimiento persistente se puede utilizar láser, que destruye las estructuras alteradas de la piel. Es muy efectivo, aunque requiere varias sesiones.

Tratamiento ocular: para aliviar la irritación ocular que se presenta en aproximadamente un 20% de los casos suele ser suficiente el tratamiento de la propia rosácea. Sin embargo, si la afectación ocular continúa después o se limita sólo a los ojos el oftalmólogo puede considerar adecuado utilizar colirios con o sin corticoides

¿Cuál es su pronóstico?

Aunque la rosácea tiene un buen pronóstico sobre el estado de salud general de las personas que la sufren, puede limitar la calidad de vida del paciente considerablemente, y si no se trata es posible que la inflamación sostenida de la piel durante un largo tiempo produzca alteraciones y deformidades permanentes.