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Información para pacientes

Tendinitis, tendinopatia o tendinosis

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pretende que los pacientes conozcan mejor sus enfermedades.

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1. ¿En qué consiste la enfermedad?

Es una lesión que afecta al tendón de un músculo y provoca su inflamación o degeneración secundaria. Generalmente causa dolor cuya localización depende del tendón afectado. Algunas de las tendinitis más frecuentes son la tendinitis del supraespinoso en el hombro, la tendinitis anserina en la rodilla y la tendinitis aquílea que afecta al tendón de Aquiles. Se prefiere en la actualidad la denominación tendinopatía o tendinosis para designar este tipo de lesiones, pues en muchas ocasiones no existe inflamación, por lo que el sufijo -itis no sería adecuado.

Entre las alteraciones de los tendones más frecuentes se incluyen las siguientes:

  • Epicondilitis lateral (conocida popularmente como codo de tenista): enfermedad producida por la tensión continua sobre los músculos y los tendones extensores del antebrazo, que tienen su origen en el codo.
  • Epicondilitis medial (codo de golfi­sta, codo del tenista directo o codo de beisbolista): enfermedad en la que la flexión forzada de la muñeca puede dañar los tendones que se insertan en el codo.
  • Tendinitis del manguito de los rotadores: patología que se caracteriza por la inflamación de la cápsula del hombro y de los tendones relacionados.
  • Tenosinovitis de DeQuervain: es el tipo mas frecuente de tenosinovitis, que consiste en la inflamación de la vaina tendinosa de los tendones del pulgar.
  • Dedo en resorte o pulgar en resorte: tenosinovitis en la que la vaina del tendón se inflama y se engrosa, impidiendo así que la persona puede extender o flexionar sin dificultad el dedo o el pulgar afectados. El dedo o el pulgar pueden bloquearse o dispararse repentinamente.
  • Tendinitis aquílea: inflamación del tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón. Puede estar provocada tanto por la pérdida de flexibilidad del tendón debido a la edad como por sobrecarga al practicar en exceso deportes como el running o por hacerlo con una técnica incorrecta, con calzado inadecuado o con sobrepeso.
  • Tendinitis rotuliana: proceso inflamatorio del tendón rotuliano y de la vaina que lo envuelve que produce dolor, inflamación e impotencia funcional. Está muy relacionada con la actividad física. 

2. ¿Podría haberla evitado, y qué debo decir a familiares y amigos para que no la tengan?

Algunas de las recomendaciones de los especialistas para prevenir esta patología son:

  • En las actividades deportivas es fundamental realizar un buen calentamiento antes de empezar.
  • Si se quiere esquivar la tendinitis hay que evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga de brazos y piernas. También es aconsejable mantener los músculos fuertes y flexibles. Para ello, hay que ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento. Por tanto, para prevenir la tendinitis se recomienda alternar diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación. La aparición de molestias es un indicador de que debe reducirse el ritmo del entrenamiento.
  • Conviene recordar que la musculatura puede ejercitarse en un plazo breve, de pocos meses, pero otras estructuras como los tendones y las articulaciones tienen un proceso de adaptación muy lento. Poseer la fuerza suficiente que permita realizar determinados movimientos no quiere decir que puedan ejecutarse sin riesgo de lesiones. Cuando se ha permanecido inactivo durante una temporada, debe prestarse todavía más atención a seguir una adecuada progresión en el ejercicio con el fin de evitar la aparición de nuevos episodios de tendinitis.

3. ¿Qué debo hacer ahora para mejorarme?

En presencia de alguna de sus manifestaciones acudir al traumatólogo para que verifique el diagnóstico y me ofrezca tratamiento.

El diagnóstico se hace mediante un examen físico en el que se localiza la zona afectada guiándose por el dolor, la hinchazón y el calor en la piel que recubre el área sensible. No son necesarias pruebas radiológicas, que sólo se realizan para descartar otras patologías.

El objetivo del tratamiento de la tendinitis es principalmente aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Para ello, hay que comenzarlo cuanto antes mejor. Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos El objetivo del tratamiento de la tendinitis es principalmente aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Para ello, hay que comenzarlo cuanto antes mejor. Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros), tanto por vía oral como tópica; en el último caso en forma de crema o gel para frotar sobre la superficie lesionada.

También se debe intentar reducir al máximo la movilidad de la zona afectada, utilizando una férula o un dispositivo ortopédico removible. La aplicación de calor o frío (en torno a 20 minutos) en el área afectada también alivia el dolor. La recuperación puede oscilar entre unos días y unas pocas semanas, en función de la zona afectada y la gravedad del caso

4. ¿Cuál es el pronóstico?

No curar bien una tendinitis puede llevar a que se produzcan problemas a largo plazo. Si la inflamación se prolonga durante mucho tiempo aumenta el riesgo de lesiones y de  rupturas del tendón.

Además, si no se sigue el tratamiento y las recomendaciones médicas, los síntomas pueden reaparecer.

Evitar movimientos repetitivos que puedan sobrecargar el tronco superior y el inferior. En el caso de realizar una práctica deportiva basada en las repeticiones conviene alternar estas series con periodos de descanso y recuperación.

Ejercitar todos los grupos musculares para mantener la flexibilidad y la fortaleza.

Mantener una buena hidratación.