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Información para pacientes

Trastornos de la articulación temporomandibular

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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1. ¿En qué consisten estas enfermedades?

Las articulaciones temporomandibulares son las que unen los huesos temporales del cráneo con la mandíbula. Estas articulaciones, junto con los músculos y ligamentos que las sostienen, son las que se encargan de los movimientos mandibulares que permiten funciones tan importantes como el habla, la masticación y la deglución

Los trastornos de la articulación temporomandibular son los que afectan a las articulaciones temporomandibulares y a los músculos y estructuras que las rodean. Estos trastornos pueden ocasionar diversos síntomas: 

Dolor en distintas áreas: es típico el dolor en la cabeza delante de las sienes, delante del oído y en la mandíbula. También puede aparecer dolor irradiado al oído, a la boca y la garganta y al cuello y los hombros. 

Ruidos en las articulaciones como chasquidos y crujidos; y en el oído, como zumbidos o pitidos. 

Limitaciones en los movimientos de la mandíbula. Puede haber disminución de la apertura de la boca y de los movimientos laterales de la mandíbula, que además pueden ser dolorosos. 

También se pueden padecer luxaciones mandibulares (en los que los pacientes se quedan con la boca abierta y no son capaces de cerrarla) y bloqueos de la articulación (que impiden al paciente abrir la boca).

Otros síntomas menos típicos son el dolor en la garganta, los mareos o vértigo, o la sensación de oído tapado.     

2. ¿Qué podría haber hecho yo para no padecerla, y debo comentar a mis familiares y amigos que para que no la padezcan?

Se considera que hasta un 50% de la población sufre un trastorno en algún grado y aproximadamente un 7% de la población sufre dolor facial y mandibular. 

También se sabe que es una patología que afecta más frecuentemente a mujeres de entre 20 y 50 años y que tiene un origen multifactorial donde el estrés psicoemocional, las parafunciones orales (como el rechinamiento de dientes) y la susceptibilidad genética podrían tener un papel importante. 

En algunos casos, los traumatismos sobre la mandíbula o la propia articulación se relacionan con el desarrollo de este trastorno. 

Sin embargo, para muchas personas, los síntomas parecen iniciarse sin una razón obvia. 

Evitar situaciones de estrés psicoemocional mantenidas en el tiempo y evitar sustancias excitantes como el café, el té, el chocolate o el tabaco son medidas que pueden disminuir la incidencia de esta patología, así como evitar para funciones como morderse las uñas o masticar chicle. Las malas posturas pueden sobrecargar la espalda y el cuello y aumentar la tensión de los músculos de la articulación temporomandibular.

3. De aquí en adelante ¿qué debo hacer para mejorarme o curarme?    

Los chasquidos en la mandíbula, sin dolor ni limitación del movimiento mandibular, no es necesario tratarlos. Un gran porcentaje de la población los presenta y no hay ninguna evidencia de que conduzcan a problemas graves.

Cuando éstos aparecen junto con otros síntomas como el dolor o la incapacidad funcional pueden precisar tratamiento que siempre debe incluir medidas de autocuidado encaminadas a reducir la tensión del sistema masticatorio. En general, se recomienda: 

  • Comer alimentos blandos, 
  • Aplicar frío en la zona durante 10 minutos varias veces al día, 
  • Evitar los movimientos extremos de la mandíbula (como bostezar, masticar chicle o morderse las uñas) y tratamientos dentales prolongados que obliguen a tener la boca abierta durante mucho tiempo, 
  • Aprender técnicas de relajación y reducción del estrés, 
  • Practicar estiramientos suaves de la mandíbula que pueden aumentar el movimiento.

También puede estar indicado el uso de protectores bucales o férulas de descarga duras, sobre todo por la noche, para evitar el rechinar de dientes o bruxismo y permitir el reposo y la recuperación de la musculatura masticatoria. 

El ejercicio físico en forma de natación, pilates o yoga es conveniente por fortalecer la musculatura postural y ayudar a corregir malos hábitos en la postura de la espalda y el cuello y así reducir la tensión en los músculos de la mandíbula.

La fisioterapia del sistema masticatorio está recomendada por sus buenos resultados en esta patología y por ser poco invasiva. 

El tratamiento farmacológico con analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares y en ocasiones, con antidepresivos, puede ser necesario y se utiliza ampliamente. 

4. ¿Cuál es el pronóstico?

No está claro cómo progresan los trastornos de la articulación temporomandibular. La mayoría de la gente tiene alguna forma relativamente leve del trastorno y con el paso del tiempo, sus síntomas pueden mejorar, empeorar o incluso desaparecer espontáneamente, pero no se sabe por qué ocurren estos cambios. 

Con el tratamiento conservador, la mayor parte de pacientes responden bien en 4-6 semanas; sin embargo, en otros pacientes el trastorno causa dolor persistente e incapacidad funcional que no mejora con el tiempo a pesar de tratamiento conservador. En algunos de estos casos puede llegar a estar indicada la cirugía de la articulación. Existen cirugías como la artroscopia con grandes resultados que son menos invasivas que la cirugía abierta por lo que se deben considerar en primer lugar. 

El reemplazo de la articulación por una prótesis se utiliza en escasas ocasiones.