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Información para pacientes

Varices venosas

Esta información ha sido elaborada por el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna. Pretende que los enfermos conozcan mejor sus enfermedades. 

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1. ¿En qué consiste la enfermedad? 

La insuficiencia venosa crónica, son venas hinchadas a causa de una acumulación anormal de sangre debido a la debilidad, a menudo heredada, en las paredes y válvulas de las venas superficiales que produce una insuficiencia venosa crónica. Esto hace que las venas se ensanchen y se dilaten, de manera que la sangre se acumula fácilmente cuando una persona permanece de pie durante mucho tiempo.

Cuando la vena se dilata no cumple su función. Éstas se encargan de realizar el retorno sanguíneo al corazón y eso implica que el flujo tenga que ir contra la gravedad: desde el pie hacia el corazón, hacia arriba. Para hacerlo, las venas tienen unas válvulas que impiden el retorno de ese flujo sanguíneo hacia el pie y facilitan la subida. Sin embargo, si la vena está dilatada, las válvulas no cumplen su función y el flujo se invierte, lo cual provoca que aumente la dilatación y se produzcan problemas como edemas, hinchazón de la pierna o, en fases más avanzadas, úlceras o flebitis (trombosis de una variz), entre otras.

La aparición de las varices es hasta cinco más frecuente en las mujeres que en los hombres. Se dan habitualmente en las venas de las piernas. Sin embargo, también pueden afectar al esófago, la región anal o los testículos. 

Las manifestaciones clínicas más comunes son: pesadez de piernas, aparición de venas visibles, edema, hinchazón, aparición de dolor, alambres o sensación de acorchamiento y en fases más más avanzadas de la enfermedad pueden aparecer úlceras venosas, dermatitis ocre (oscurecimiento de la piel), o el sangrado en varices complicadas.

Las varices son la enfermedad vascular más frecuente. Afectan a entre el 20 y el 30 por ciento de la población adulta y su prevalencia aumenta con el envejecimiento. De hecho, a partir de los 50 años casi la mitad de la población tiene un grado u otro de insuficiencia venosa

2. ¿Podría haberlas evitado, o qué debo decir a familiares y amigos para que no las tengan? 

En la actualidad no existe ninguna medida que ayude a prevenir la aparición de las varices. Sin embargo ayuda llevar un  estilo de vida saludable, realizar ejercicio físico, evitar el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo contribuyen a que, si una persona tiene riesgo de desarrollar varices, éstas estén más controladas.

Entre las principales causas de la aparición de varices destacan tres: Dado que las válvulas son responsables de hacer circular la sangre hacia el corazón si no funcionan correctamente la sangre se acumula en la vena provocando su hinchazón. La tromboflebitis provoca el mismo efecto. En este caso, son trombos, o lo que es lo mismo, coágulos, los que dificultan la circulación. Esta situación puede darse, por ejemplo, tras prolongados periodos de reposo en cama.

La tercera causa es el embarazo y tienden a desaparecer entre dos y tres semanas después del parto.

3. ¿Qué debo hacer para mejorar o curarme?

Ante la presencia de las mismas la primera recomendación que deben seguir los pacientes para que se les realice el diagnóstico es acudir a un especialista de patología o cirugía vascular. El experto está plenamente capacitado para, sólo con la clínica y una exploración física, dar un primer diagnóstico, que suele ser bastante certero. A continuación, la realización de un eco-Doppler venoso suele dar información más concreta de la anatomía de la variz y sobre las opciones terapéuticas que se pueden ofrecer. 

El tratamiento farmacológico de las varices está enfocado a aliviar los síntomas y evitar que el trastorno vaya a más. Algunos fármacos venotónicos que se administran por vía oral resultan eficaces.

Las plantas medicinales con propiedades venotónicas también pueden ser una opción terapéutica a tener en cuenta, aunque su eficacia no está demostrada. Se suelen administrar por vía oral o aplicarse en forma de geles y cremas con efecto frío.

Para aliviar los síntomas se pueden utilizar medias de compresión; estas prendas ayudan mecánicamente a impulsar la sangre desde los capilares hasta el corazón, impidiendo que se produzcan estiramientos o heridas. A pesar de la incomodidad que puedan suponer, su uso está especialmente indicado en los meses de verano, ya que con temperaturas superiores a los 25 grados existe riesgo de empeoramiento de los trastornos asociados al retorno venoso.

También evitar la exposición al sol durante largas horas, tumbados y sin moverse, y sobre todo durante las horas de máximo calor, lo que conduciría a un efecto vasodilatador intenso y prolongado.

Aplicar duchas de agua fría en las piernas, haciendo que el chorro impacte en círculos ascendentes,  evitar permanecer de pie durante mucho tiempo, (especialmente en el caso de personas con antecedentes familiares del mismo tipo). Y utilizar geles de efecto frío mediante masajes suaves en sentido ascendente o con activos venotónicos. También tumbarse y elevar las piernas por encima de la altura del corazón, tras largos periodos sentados o de pie, y al dormir. Caminar por la playa y bañarse de vez en cuando, ya que el agua fresca activa la circulación y mejora la sensación de piernas cansadas. En este caso, es necesario ducharse después del baño para retirar la sal, ya que seca la piel, y aplicar crema hidratante. Evitar el sobrepeso, la obesidad y la vida sedentaria. No usar ropa demasiado ceñida. Utilizar zapatos cómodos, prescindiendo en la medida de lo posible de los tacones altos y del calzado plano. 
Hidratar la piel a diario. Utilizar protección solar todo el año, ya que ayuda a reducir la extravasación sanguínea.

En algunos casos también es posible recurrir a la cirugía. Pero el organismo puede seguir generando nuevas varices.

Por este motivo, los tratamientos actuales consisten en la eliminación de la variz desde el origen de la misma. Puede ser mediante dos procesos:

  • Mediante cirugía: El paciente puede tener un tratamiento quirúrgico o recibir la aplicación de calor. Ese calor puede aplicarse mediante la utilización de un catéter con un láser o de un catéter con radiofrecuencia.
  • Con sustancias químicas: A través de una micro espuma que tiene una sustancia esclerosante para eliminar la variz.