compartir en google+ compartir en facebook Compartir en Twitter compartir en Linkedin

REVISTA DE PRENSA

Una diana en el proceso de remodelado óseo y una nueva alternativa farmacológica para la osteoporosis grave centran las novedades en el abordaje de esta patología ligada a la fragilidad

La osteoporosis es una enfermedad crónica que causa una disminución del tejido y densidad ósea, hecho que aumenta la fragilidad y la posibilidad de sufrir fracturas, entre las que destacan, la vertebral (la más frecuente) y la de cadera (la más grave, con una mortalidad en fase aguda tras hospitalización/cirugía del 8% en España).

El 22,5% de las mujeres y el 6,8% de los hombres mayores de 50 años tienen osteoporosis en nuestro país. Se trata de una patología muy prevalente que afecta a 3 millones de personas y que se relaciona con unas 330.000 fracturas cada año en España. Además, es una enfermedad asociada al envejecimiento, por lo que representa un problema de gran magnitud e importancia creciente, puesto que se estima que, debido a la fragilidad ósea, en los países desarrollados un 50% de las mujeres y un 20% de los hombres mayores de 50 años sufrirán en algún momento de su vida alguna fractura.

Durante la mesa de “Actualización en osteoporosis” celebrada en el marco del 42º Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), se han revisado las últimas novedades en la fisiopatología y tratamiento de esta enfermedad.

La mesa, moderada por el Dr. Oscar Torregrosa Suau, actual coordinador del grupo de trabajo en osteoporosis de la SEMI, ha contado con la participación de los Dres. José Manuel Olmos Martínez y Manuel Sosa Henríquez.

El Profesor Olmos, catedrático de Medicina de la Universidad de Santander y jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha disertado sobre la fisiopatología de la vía Wnt, una nueva vía descubierta recientemente en el osteoblasto y que tiene “una enorme importancia en el proceso de remodelado óseo”.

Se sabe que la vía Wnt modula la diferenciación y la actividad de las células óseas y está implicada en diferentes trastornos esqueléticos, como la osteoporosis, la artrosis, el mieloma o las metástasis. Por tanto, una mejor comprensión de esta vía puede permitir desarrollar nuevas dianas terapéuticas para esos procesos.

Por su parte, el Profesor Sosa, catedrático de Medicina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y miembro de la Unidad de Metabolismo Óseo del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, presentó los resultados con Romosozumab, un nuevo fármaco de acción dual, que próximamente estará disponible en España para el tratamiento de la osteoporosis con alto riesgo de fractura.

En palabras del Dr. Manuel Sosa “anticuerpos monoclonales como el Romosozumab  suponen un nuevo camino terapéutico respecto a los fármacos tradicionales para el abordaje de la osteoporosis severa y con alto riesgo de fractura”.

Indica que “tiene un mecanismo de acción distinto a otros fármacos, porque actúa sobre el osteoblasto, no sobre el osteoclasto (como los fármacos que llevamos usando 30 años) y, además, que se ha relacionado con el aumento de la masa ósea, la destrucción ósea y supone una ventana terapéutica mayor para disminuir el riesgo de fractura”. “Es un fármaco potente, pero sostiene que no será de primera línea para osteoporosis moderada, sino para la patología severa y alto riesgo de fractura”, resume.

Respecto a los retos en la patología, el Dr. Sosa reitera que “es fundamental que tratemos el riesgo de fractura y que se investiguen fármacos que actúen contra todos los tipos de fracturas (vertebrales, no vertebrales y de cadera porque disponemos de un arsenal terapéutico reducido en el mercado contra todo tipo de fracturas”.

Aunque los varones están menos expuestos a ella, si padecen esta patología lo hacen generalmente de forma más grave. En ellos es esencial identificar la posible causa de la enfermedad, que puede deberse a factores como la enfermedad hepática, hipercalciuria o hipogonadismo. Cobra una importancia especial también el factor genético, puesto que la masa ósea de una persona está determinada en un 90% por cuestiones genéticas.

La osteoporosis, al igual que las enfermedades cardiovasculares son enfermedades silenciosas, que se manifiestan generalmente cuando aparecen complicaciones. Se sabe que la relación entre ambas patologías es bidireccional, ya que la calcificación de los huesos puede contribuir también a la calcificación de los vasos sanguíneos, y la presencia de factores de riesgo vascular incrementan la probabilidad de padecer osteoporosis. Los principales factores de riesgo en osteoporosis son: la edad, la falta de estrógenos, algunas enfermedades y sus tratamientos.

Registro clínico OSTEOMED multicéntrico de SEMI con 2.204 pacientes

A través del análisis del registro OSTEOMED (Osteoporosis en Medicina Interna), se han definido las principales características clínicas de los pacientes con osteoporosis que acudieron a las consultas de Medicina Interna en 23 centros hospitalarios españoles de 8 comunidades autónomas. Se han analizado los motivos de consulta, los valores densitométricos, la presencia de comorbilidades, el tratamiento prescrito y otros factores relacionados con el estilo de vida.

Se evaluó a 2.024 pacientes con osteoporosis (89,87% mujeres, 10,13% hombres). La edad media de los pacientes fue de 64,1 años (mujeres, 64,7; hombres, 61,2). No hubo diferencia apenas entre sexos en la historia de caídas recientes (9,1% frente a 6,7%), mientras que sí se apreció en la ingesta diaria de calcio de lácteos (553,8 ± 332,6 mg en mujeres vs. 450,2 ± 303,3 mg en hombres) y en causas secundarias de osteoporosis (13% de hombres vs. 6,5% de mujeres). En la muestra se observaron un total de 404 fracturas (20%), destacando el número de fracturas vertebrales confirmadas (17,2%, 35,6% en hombres vs. 15,2% de las mujeres; p < 0,001). Una gran parte de los pacientes no recibía el tratamiento indicado y presentaba bajos niveles de actividad física y exposición solar. Un porcentaje importante de pacientes presentó comorbilidades asociadas, siendo las más frecuentes la hipertensión (32%) y la dislipidemia (28%).